Me requetechifla que los niños metan en apuros a sus padres. Señora amable, en el bus, que se sienta frente a un niño de unos tres o cuatro años: -Tengo un hijo como tú. -¿Cómo se llama? -le dice, con lengua de trapo. -Pablo. -¿Y tu marido? ¿Cómo se llama tu marido? -No tengo … [Leer más...] acerca de Fresca
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Palabras envenenadas, de Maite Carranza
Me regalaron Palabras envenenadas, de Maite Carranza, hace cuatro años, cuando yo tenía un hija de 15, la edad de la protagonista. Empecé a leerlo y a las pocas páginas tuve que abandonar. Bárbara es una chica de 15 años que empieza a ligar con chicos, que se sabe atractiva y lo aprovecha y que … [Leer más...] acerca de Palabras envenenadas, de Maite Carranza
Nino Bravo
Nunca, ni cuando mi hijo, con sus capacidades acústicas limitadas se va de viaje con la gemela, había oído maltratar a Nino Bravo como hoy en la línea 5. Por Dios, con esas voces y ese oído musical haber elegido una de Sabina. … [Leer más...] acerca de Nino Bravo
La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina (o cómo dejarse esclavizar)
Tengo la mala costumbre de leer con la profesora que llevo dentro sentada sobre las rodillas. La muy petarda busca fallos y aciertos, subraya en rosa o en morado, da saltitos cuando se topa con algo que poder llevar a clase. La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina, sin duda, está lleno … [Leer más...] acerca de La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina (o cómo dejarse esclavizar)
Pánico (de Lauren Oliver), o el peligroso aplauso al gilipollas
Hacía mucho que un libro no me cabreaba tanto como Pánico, de Lauren Oliver. Resumo mucho, para poneros en situación: llegan las vacaciones y los chicos del último curso del instituto (17 o 18 años) de un pueblo neoyorquino se embarcan en un juego en el que tienen que superar una serie de pruebas … [Leer más...] acerca de Pánico (de Lauren Oliver), o el peligroso aplauso al gilipollas
47 trocitos y una bombilla rota
Llevo unos días de bombillas rotas en la tripa. Sí, hombre, esos cristales diminutos, casi polvo, que se cuelan por todas partes cuando estalla una bombilla y que no cortan, ni pinchan, solo rascan. Incordian. Y como no hay sangre, ni siquiera puedes quejarte. Yo esos días lloro sin que nadie me … [Leer más...] acerca de 47 trocitos y una bombilla rota

